6 dic. 2016

milhojas de crema pastelera con espinacas y merengue





Si, hoy toca espinacas formando parte del postre, en casa ya empiezan a preocuparse, pero no puedo evitar sacar el máximo partido a las verduras y no quedarme estancada en las recetas de siempre que al final acaban cansando. Esto de ver verdura u hortaliza como parte de muchos dulces no es cosa de hoy, al final pocas cosas se inventan, y como muestra, esta tarta de espinacas muy popular en Bilbao hasta los años 70. La receta de la tarta tradicional es un hojaldre cocido, como un volován sin tapa, rellena de una crema de espinacas y adornada con merengue, se espolvorea azúcar glass y luego se gratina. La crema de espinacas es la clásica crema pastelera a la que en los últimos tres minutos de cocción se añaden unas espinacas cocidas y muy picadas. Yo en lugar de hacerla tal cual he hecho esta tarta milhojas. Otro día haré la original.





ingredientes
100-150 g de espinacas cocidas 
1 lámina de hojaldre
500 ml de leche
3 yemas de huevo
1 huevo entero
100 g de azúcar
35 g de harina de maíz refinada
cáscara de limón
una ramita de canela
merengue italiano









elaboración
Hacemos el merengue siguiendo la receta que podéis ver pinchando en este enlace.
Para hacer el hojaldre, estiramos la lámina de hojaldre, la cortamos en tres rectángulos iguales, los pinchamos con las puntas de un tenedor y los colocamos sobre papel de horno en una bandeja de horno, los cubrimos con papel de hornear y encima ponemos otra bandeja de horno para que no se inflen. Metemos la bandeja en el horno precalentado a 200 ºC durante 15 minutos, pasado este tiempo, sacamos la bandeja del horno, retiramos la bandeja de arriba, espolvoreamos los trozos con azúcar glass y lo volvemos a meter de nuevo otros 5 minutos más. Los sacamos del horno y dejamos enfriar.


Para hacer la crema dulce de espinacas, una vez bien cocidas las espinacas, las escurrimos y picamos muy bien.
Disolvemos la maizena, harina fina de maíz, en una cuarta parte de la leche fría. En un cazo 
calentamos el resto de la leche con la canela y la piel de limón hasta que rompa a hervir. Mientras, batimos el huevo entero con las yemas y el azúcar, unimos a esta mezcla la leche y la harina fina de maíz, mezclándolo todo bien de forma que no quede ningún grumo. Cuando lo hayamos mezclado añadimos poco a poco la leche cocida pasándola por un colador fino, donde quedará la canela y la piel de limón, removiendo sin parar hasta mezclarlo todo. La leche tiene que estar caliente pero no hirviendo, ya que el huevo cuajaría inmediatamente.
Volvemos a poner la mezcla en un cazo y la cocemos a fuego suave, sin dejar de remover, hasta que la crema espese y con cuidado de que no hierva en ningún momento, para evitar que se corte.
 Antes de retirar la crema del fuego agregamos las espinacas y removemos bien, hasta obtener una mezcla
untuosa y homogénea. Retiramos del fuego y del cazo para que pierda un poco de calor y la cubrimos con film transparente 
para que no forme costra. En cuanto se entibie la metemos en una manga pastelera y montamos la tarta de la siguiente forma:
En una fuente de servir ponemos una plancha de hojaldre, una capa de crema pastelera con espinacas, otra de hojaldre, una de merengue y para acabar la última de hojaldre sobre la que espolvoreamos azúcar glass.
Una tarta que podemos comer templada o fría.

Otras cremas que puedes ver en el blog, pinchando en su correspondiente enlace: crema de naranja, crema de café, crema de nueces, crema de calabaza...


Fuente: versión personal de la tarta de espinacas del libro Currito desde Santurce a Madrid.

2 dic. 2016

pizza de pesto, tomate y mozzarella


Hace mucho que no traemos una pizza por aquí y eso que es rara la semana que no la haga. Esta de hoy es con una combinación de ingredientes deliciosa; pesto, mozzarella y tomates.


ingredientes
masa de pizza
pesto a la genovesa
queso mozzarella en bola
tomate maduro
tomates cherry














elaboración

Lo primero que hay que hacer es preparar la masa de pizza, con las cantidades de la receta salen dos pizzas como ésta o una grande del tamaño de una bandeja de horno. Por supuesto este paso no es necesario si optamos por utilizar una masa refrigerada o congelada.
Mientras fermenta la masa, partimos los tomates y los dejamos escurrir un poco para que no humedezcan la masa. Partimos en rodajas también la mozzarella.
Una vez lista la masa, la estiramos con las manos sobre un molde redondo de pizza ligeramente engrasado y repartimos por encima, primero la salsa pesto, luego las rodajas de tomate, y por último la mozzarella y los tomates cherry. Metemos el molde en el horno precalentado a 200 ºC unos 15 ó 20 minutos, hasta que veamos que el queso ha fundido y está ligeramente tostado. Partimos la pizza en porciones y lista para servir.